Por Norma Francelia Chávez Chávez
«Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.» Rayuela, Julio Cortázar (Argentina, 1914-Francia, 1984)
Uno de los más grandes miedos y misterios de la humanidad es la muerte. Para la gran mayoría es muy difícil aceptarla como ausencia de vida, de la presencia física del ser, sin embargo, entre los recursos que el hombre ha creado para enfrentar este inevitable hecho y subsanar el duelo, se encuentra la tanatología, educación para la muerte, que se traduce en esperanza y salud para los vivos.
Así es, además de la poesía, la literatura, la música, el cine, la tecnología, entre otros, que nos hacen revivir eventos especiales de la vida y obra de nuestros seres queridos, se encuentra esta disciplina integral que estudia el fenómeno de la muerte, desde la perspectiva biológica, médica, psicológica, espiritual y social del individuo.
Sin embargo, la función de la tanatología va mucho más allá del ámbito relacionado con la pérdida de algún ser querido, debido a su muerte, pues existen diversas pérdidas, por ejemplo de la salud debido a una enfermedad crónica o terminal, la pérdida del empleo, de una mascota, de algún objeto preciado debido a un robo, de algún miembro del cuerpo o de alguna capacidad, en fin.
En este sentido los profesionistas dedicados a esta disciplina es decir, los tanatólogos pueden apoyar no solo al paciente terminal a comprender y aceptar su condición para “el bien morir” y en paz, sino también puede dar apoyo a sus dolientes, como su familia y amigos, proporcionándoles de esta forma un sentido de esperanza en el futuro, a fin de superar su duelo.
La esperanza muere al último
Asumir de forma consciente y preparada la pérdida de un ser querido y, en general, cualquier tipo de pérdida también brinda salud, según especialistas, disminuye la ansiedad, el estrés y la depresión. Bien dice también el dicho mientras haya vida hay esperanza, pues el tiempo de los que se quedan debe confiar en ello, para poder sostener sus expectativas y superar su duelo.
En este respecto, la psiquiatra suiza y pionera de la tanatología Elizabeth Kubler-Ross cuenta con obras escritas que ayudan a superar las fases o etapas del duelo, por ella inicialmente descritas y que retomaría la ciencia posteriormente. A continuación las más representativas:
- La muerte, un amanecer
Este título se ha convertido en un clásico moderno sobre el proceso del morir, mantener viva la esperanza frente a la muerte, vista como el inicio de una nueva forma de vida, de espiritualidad; tener consciencia y aceptación en cada momento de la nueva condición frente a una enfermedad terminal. Asimismo, su perspectiva se extiende a enseñar cómo ser la mejor compañía para un paciente terminal.
Está compuesto por tres conferencias impartidas por la autora.
- Los niños y la muerte
Basado en los años que la Dra. Kubler-Ross trabajó con niños, este libro ofrece a quienes experimentaron la enfermedad grave o la pérdida de un pequeño, la ayuda y la esperanza necesarias para superar esta difícil situación. Cuenta con testimonios personales y está lleno de emociones, enseñanzas y ante todo un sentido humano.
- Vivir hasta despedirnos
Enseña cómo es el proceso para hacerle compañía a los enfermos terminales y muestra que el proceso de compartir los temores, las esperanzas y los temas pendientes puede ayudar a hacer que el proceso de la muerte sea más humano. Expone también la posibilidad de realizar este proceso en el hogar del paciente, así como el trabajo que llevan a cabo centros especializados.
La esperanza nunca muere, dicen… ¿Será por eso que para Cortázar este concepto le pertenece a la vida? Si bien, la esperanza también impulsa hasta el último aliento de cada meta que el ser humano se propone, la tanatología, además de ayudar a comprender y enfrentar la muerte crea expectativas positivas y ayuda a conservar la salud, al apoyar la resolución de sentimientos de culpa, impotencia, frustración, entre otros que pueden llegar a causar conflicto.










